Incentivos Eléctricos
Patricia
Patricia
| 20-08-2026
Equipo de Vehículos · Equipo de Vehículos
Europa tiene un problema de demanda de vehículos de cero emisiones. Los modelos eléctricos de batería representaron solo alrededor del 15 % de las matriculaciones de turismos durante el primer semestre de 2025. En el mismo periodo, su cuota fue de apenas el 8,5 % en furgonetas y del 3,5 % en camiones.
Las matriculaciones corporativas representan aproximadamente el 60 % del mercado de turismos de la UE y casi el 100 % en el caso de los vehículos comerciales. Por ello, urge aplicar medidas específicas e inteligentes, adaptadas a las características de cada segmento, para acelerar su adopción.
Incentivos Eléctricos

¿Por qué el mercado avanza tan lentamente?

Al igual que ocurre con los compradores particulares, el mercado corporativo se enfrenta a varios obstáculos:
* Un coste total de propiedad más elevado, incluidos los precios de la recarga pública.
* Infraestructuras insuficientes en muchos países.
* Un mercado de segunda mano poco desarrollado y una elevada incertidumbre sobre el valor de reventa.
Aunque actualmente se estudia la posibilidad de introducir mandatos para impulsar la demanda, la experiencia real demuestra que, en el mercado de turismos, unos incentivos bien diseñados pueden ser mucho más eficaces.
Una rápida mirada a los países que lideran la transición de sus flotas corporativas nacionales muestra hasta qué punto los incentivos pueden marcar la diferencia.
En Noruega, alrededor del 90 % de las nuevas ventas de turismos en el mercado corporativo corresponde a vehículos de cero emisiones. Este resultado se ha conseguido mediante una combinación inteligente de exenciones y reducciones fiscales tanto para la compra como para las infraestructuras, incentivos en los peajes y otras ventajas, como aparcamiento preferente y acceso a carriles reservados para autobuses.
Y todo ello sin necesidad de mandatos legislativos.
Bélgica cuenta con sistemas similares y tampoco se queda muy atrás: el año pasado alcanzó una cuota de mercado cercana al 80 %. No fue necesario imponer un mandato estricto para alcanzar estos niveles en poco tiempo. Tampoco fue necesaria una nueva regulación de la UE sobre la oferta de vehículos.
Sin embargo, solo 19 países de la UE cuentan actualmente con políticas fiscales destinadas a fomentar la transformación ecológica de las flotas corporativas.

Más incentivos y menos obligaciones

La recomendación es establecer este tipo de sistemas en todos los Estados miembros.
Para turismos y furgonetas, la UE debería optar por una propuesta no legislativa que evite imponer nuevos objetivos obligatorios sobre la oferta de vehículos y, en su lugar, se centre en orientar la transición mediante una mejor coordinación de los incentivos fiscales nacionales y el intercambio de buenas prácticas a escala europea.
En el caso de los vehículos comerciales, debería estudiarse un abanico más amplio de opciones políticas. Entre ellas estaría dar prioridad a los vehículos de cero emisiones en los procesos de contratación pública e incentivar a los cargadores y compradores de servicios de transporte para que aumenten progresivamente la proporción de mercancías transportadas mediante vehículos sin emisiones.
Estas medidas deberían complementarse con ayudas específicas para los operadores de transporte, la aplicación de tarifas de uso de las carreteras basadas en las emisiones de CO₂ y otras medidas de apoyo dentro de la política de transporte.

La infraestructura también es clave

Estimular la compra de vehículos de cero emisiones constituye una herramienta poderosa para aumentar la demanda y contribuir al cumplimiento de los objetivos de reducción de CO₂.
Sin embargo, la elección del instrumento más eficiente será determinante para conseguir resultados y garantizar el éxito de la transición. Además, estas medidas solo funcionarán cuando existan las infraestructuras necesarias y se cumplan las demás condiciones que permitan una adopción efectiva.
Incentivos Eléctricos

Conclusión

La experiencia de países como Noruega y Bélgica demuestra que los incentivos adecuados pueden acelerar considerablemente la electrificación de las flotas corporativas sin recurrir a mandatos estrictos. Para Europa, una estrategia basada en incentivos fiscales coordinados, mejores infraestructuras y medidas específicas para cada tipo de vehículo podría ser más eficaz que imponer nuevas obligaciones de forma generalizada.
La transición hacia los vehículos de cero emisiones no depende únicamente de aumentar la oferta: también requiere crear las condiciones económicas y prácticas que hagan que las empresas quieran adoptarlos.